Las rodilleras ortopédicas son probablemente los aparatos ortopédicos más populares y conocidos, las cuales son usadas por deportistas, personas con dolor en la rodilla o que han sufrido una cirugía.

Sin embargo y pese a su popularidad y que son comercializadas en bastantes lugares, su uso es delicado y no debe hacerse sin antes consultar a un médico experto, pues existen diversos tipos y funciones de rodilleras para situaciones específicas.

En el blog de ALQUILADORA MÉDICA S.A. de C.V. te contamos todo lo que debes saber acerca de estos aparatos ortopédicos y cómo encontrar el que necesitas.

¿Para qué sirven las rodilleras ortopédicas?

Las rodilleras ortopédicas tienen diferentes funciones. Algunas están pensadas para mejorar la estabilidad de una rodilla lesionada y se suelen usar después de una lesión y mientras se espera la reconstrucción quirúrgica o después de la intervención para proteger la rodilla reconstruida.

También hay rodilleras que no necesariamente se usan antes o después de una intervención quirúrgica, sino que son para prevenir lesiones, desgaste o dolores en la rodilla, brindando estabilidad y no permitiendo que esta tenga movimientos de alto riesgo.

Muchas rodilleras también se usan para los deportes, pues previenen lesiones que pueden generarse en todo tipo de actividad física, como el correr, deportes de contacto, lucha, gimnasia y más.


Tipos de rodilleras

Existen diferentes tipos de rodilleras ortopédicas de acuerdo con las necesidades de cada paciente:

Fundas de rodilla: Estas son rodilleras de neopreno que se deslizan sobre la rodilla. Pueden incluir un relleno a la altura de la rótula, una abertura para que la rótula salga, correas o un refuerzo alrededor de la rótula. Las fundas básicas ofrecen calor, compresión y tal vez una mayor sensación de soporte de la rodilla. Se pueden usar en el tratamiento de dolor femororrotuliano o para reducir la hinchazón.

Almohadillas de rodilla: Cubren el frente de la rodilla con correas que las sujetan alrededor de la pierna para mantenerlas en su sitio. Las almohadillas de rodilla no brindan una mayor estabilidad, pero pueden reducir el riesgo de lesiones, en particular en actividades con potencial de golpes directos al frente de la rodilla.

Ortesis contra deslizamiento rotuliano:
Cuenta con una funda de rodilla, una abertura para la rótula y correas o refuerzos alrededor de la abertura. Esto puede limitar el movimiento de la rótula, lo que reduce la probabilidad de sufrir una subluxación o luxación rotuliana.

Tiras rotulianas: Las tiras rotulianas se deben colocar entre la base de la rótula y el bulto de la cresta tibial, aplicando presión sobre el tendón rotuliano que va desde el frente de la rodilla hacia abajo, introduciéndose en la parte inferior de la pierna. Se cree que esto alivia algo de la tensión aplicada sobre el tendón y su unión a la tibia y podría aliviar el dolor relacionado con la tendinitis rotuliana y la enfermedad de Osgood-Schlatter.

Rodilleras con bisagras: Constan de una o dos barras con bisagras a los lados de la rodilla con correas para sostenerlas en su sitio. Si bien existe una amplia variedad de rodilleras con bisagras, todas están diseñadas para aumentar la estabilidad sosteniendo los ligamentos de las caras interna o externa de la rodilla.


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